A los viajeros siempre les encanta su belleza grandiosa e individualidad. San Petersburgo está en el noroeste de Rusia donde el río Neva desemboca en el Golfo de Finlandia. Hace casi 300 años el primer imperador ruso Pedro I la fundó como la capital nueva del Imperio Ruso. La ciudad se quedó su capital más de 200 años. San Petersburgo a menudo llaman la capital norteña, Palmira del Norte o Venecia del Norte. San Petersburgo es la aparición de la cultura mundial. Siendo una de las ciudades más bellas del mundo, fue creada por el talento de la gante rusa y arquitectos magníficos de Rusia y Europa. Sus conjuntos arquitectónicos encantadores, bellos puentes, malecones de Neva y múltiples canales, palacios y parques – todo esto sorprende a todos que vienen aquí. Desde el 1712 San Petersburgo fue capital del Imperio Ruso. La ciudad tuvo sus triunfos y tragedias: en el siglo XVIII de las primeras chozas modestas hasta la brillante gobernación de Catalina II, en el siglo XIX de la servidumbre hasta la prosperidad industrial, financiera y cultural; y en el siglo XX de las magníficas ideas e ilusiones de la revolución socialista, hazaña grandiosa de los defensores de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del comunismo en 1991, cuando a la ciudad volvieron su antiguo nombre. Hoy San Petersburgo es un gran centro industrial, de transporte, científico y cultural de Rusia con la población de 5 millones de personas. Su superficie es 620 kilómetros cuadrados, la ciudad está situada en 42 islas, creadas por Neva y sus afluentes. Y la ciudad crecía y luego Pushkin la llamó “La ventana a Europa”. La ciudad está dispuesta a la colaboración y desarrollo. Cada día muchos hombres de negocio del este y oeste vienen aquí para conocer mejor la ciudad y establecer los contactos oficiales. San Petersburgo es uno de los centros más grandes del turismo mundial con los estándares europeos de servicio y una gran infraestructura para la distracción. F.M. Dostoyevskiy dijo: “La belleza salvará el mundo”. San Petersburgo es precisamente tal belleza. La mejor manera de conocerlo es ver la ciudad con sus propios ojos.